30/4/15

¿ERES ALEXITÍMICO?

Edward Pinilla
El enemigo más difícil a vencer, está dentro de uno mismo. Llegar al dominio absoluto de las  emociones, es la tarea más complicada que debemos asumir los seres humanos. Todos por igual, somos asaltados en algún momento de nuestra vida, por nuestras emociones, que  tienen mente propia para tomar decisiones independientes del intelecto. 

El ser humano está compuesto por dos mentes, la racional y la emocional. La primera es analítica, reflexiva, registra y responde más tarde que la emocional, a los estímulos, se basa en la relación causa - efecto y tiene como base el pensamiento. La Emocional, es una mente rápida, cuando emite órdenes genera cambios a nivel fisiológico y sicológico, es indiscriminada, asociativa, es decir reacciona al presente como si fuera algo del pasado, opera a través del sentimiento y cuando la emoción se transforma en pasión, toma el control absoluto dominando por completo la razón.

Por eso, la próxima vez que vayas a emitir un juicio sobre algún hecho en particular o sobre alguna persona, ¡detente un momento! Puede ser que ese juicio esté errado, pues en él solo intervienen tus emociones. Pasa seguido con las personas que sufren de celos, ellas creen totalmente en lo que piensan y difícilmente alguien logrará hacerles creer lo contrario, a no ser que entren en uso de su razón. También, ocurre con quienes se dejan llevar por la ira o las preocupaciones, cuando esto sucede, la mente racional está completamente sometida por la emocional.

La recomendación más importante que aconsejan los expertos, es el conocimiento de sí mismo. Lograr tener conciencia absoluta de uno mismo. Esto es, que cuando se produce un impulso emocional, hay que observarlo hasta reconocer su detonador y tener el deseo de superarlo por completo. Este ejercicio requiere disciplina y dominio de sí mismo. 

Pero, así como existen personas que son explosivas, también están otras que son incapaces de expresar sus emociones, aparentemente son totalmente racionales o lógicas, como ellas mismas lo reconocen, todo lo miden y calculan para determinar sus efectos en su vida personal.

Los científicos llaman a estas personas ALEXITÍMICAS. Que sufren de una enfermedad llamada alexitimia. Quienes experimentan  este desorden neurológico, son incapaces de expresar sus emociones, al punto que parecen indiferentes ante cualquier situación personal o externa.

Etimológicamente, según la raíz griega, la palabra se descompone en “a” que quiere decir carencia de, “lexis” que es palabra, y “thymos” que es emoción.  Lo que traduce este término es personas carentes de palabras para expresar sus sentimientos. 

Los neurólogos afirman que generalmente, estas personas, tienden a somatizar sus estados emocionales. Es decir, ante la ausencia de sentimientos, que se les dificulta producir, crean enfermedades en su cuerpo,  ellas permanentemente visitan al médico en busca de respuestas a presuntos malestares físicos, cuyas contestaciones siempre están en su emotividad, y más específicamente en su sistema límbico o cerebro emocional, que es el responsable de la fabricación de sentimientos en el ser humano.

La herramienta más poderosa con la que puede contar todo ser humano para llegar al dominio absoluto de sí mismo, es resistir a los impulsos emocionales. La mente trabaja a través de circuitos, que responden a estímulos provenientes del exterior y que son recibidos por los sentidos.

Estos mensajes llegan primero al sistema límbico y de allí a la amígdala, una membrana encargada de emitir las órdenes emocionales, antes incluso de que éstas lleguen al cerebro pensante o corteza cerebral, que es la base de los pensamientos.

Todo impulso emocional, produce una acción. Esta acción, si no se controla puede recaer en problemas, discusiones, iras, preocupaciones, tristezas o incluso en enfermedades.

Para llegar al autocontrol, que es una de las características de la inteligencia emocional, debemos aprender primero a conocer nuestras emociones para detectar cuáles son los disparadores de esos sentimientos que nos causan problemas, para luego empezar aplicar correctivos, controlando los impulsos emocionales.

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