13/11/15

¡MARIONETAS!

Edward Pinilla

A principios del siglo III, a.C, vivió el rey Pirro que gobernaba la región de Epiro, al oeste de Grecia. Pirro fue un rey guerrero, de quien se decía había heredado la fuerza de Aquiles y el talante de  Alejandro Magno. A él se le atribuye el término de “victorias pírricas”.

Según la historia, Pirro, logró derrotar a los romanos en la batalla de Heraclea. El rey de Epiro, al frente de un ejército de 25.500 hombres, derrotó a 35.000 combatientes enemigos. Sin embargo, el combate dejó más de 4 mil bajas epirotas.

Pirro, manifestó que una victoria más como esta lo llevaría a la catástrofe. Efectivamente así aconteció en otras batallas, donde finalmente el rey de Epiro fue derrotado.

Nos pasa a los seres humanos constantemente. A veces creemos haber obtenido una victoria, cuando en realidad es una derrota.

A diario escucho a personas que me comentan sus casos particulares, en espera de una opinión, de un gesto de solidaridad o de una alternativa para solucionar su aparente tragedia. La mayoría de quienes me hablan, al término de una conferencia principalmente, advierten de problemas con su pareja y con sus hijos.

Siempre les advierto a esas personas lo importante que es establecer relaciones interpersonales en un nivel de igualdad. Generalmente, tratamos de interactuar bajo dos condiciones, en superioridad y en inferioridad, difícilmente logramos hacerlo a un nivel de homogeneidad.

Sucede mucho con la comunicación que se da entre padres e hijos y  esposos. Siempre habrá alguien que intentará manipular la relación, esperando que el otro se adapte a su estilo de comunicación.

¿Pero, porqué nos comportamos así la mayoría de las personas? Aún, lo hacemos guiándonos por patrones culturales que nos han sido impuestos,  a varios se les escucha decir, “así me lo enseñaron a mí, a los hijos, hay que educarlos de esta manera”. La respuesta está dentro de usted mismo.

Titulo Marionetas a este artículo, precisamente, porque considero que eso somos. Actuamos movidos por fuerzas extrañas que no comprendemos, nos comportamos de cierta manera que en ocasiones no lo notamos. Nuestra conducta esta guiada por unos circuitos que se manejan en el interior de nuestro cerebro y que operan de manera automática a nivel inconsciente.

Todo acto, palabra, gesto, actitud o reacción, es dado por un proceso que sucede en el interior de nuestro cerebro, que para comunicarse entre sí, realiza una operación a la que los científicos llaman “sinapsis”. Esta es la forma como las neuronas se comunican unas a otras para generar un circuito que da origen a los pensamientos.

Todo pensamiento es una respuesta de algo que sucede en el interior de toda persona. Todos los días, las personas podemos producir alrededor de 60.000 pensamientos. La ciencia ha intentado llegar a lo profundo de un pensamiento, pero solo ha logrado descubrir que estos por si solos tienen energía, cerca de 0.2 voltios, tienen cada uno de ellos.
Lo que usted considera que es verdad, puede no ser así. Los padres consideran que han ganado al castigar a sus hijos con golpes porque le dieron una lección de respeto y autoridad, ¿pero asimiló el joven la lección, o solo generó dentro de él resentimiento? La esposa o esposo decidieron separarse para no discutir más, ¿realmente ganaron o solo pasaron a hacer parte de la larga lista de personas solitarias que hay en nuestra sociedad?

Con esto lo que quiero advertirle es que muchas veces somos guiados por impulsos eléctricos que se generan en el interior de nuestro cerebro, a los que atribuimos toda veracidad, creyendo que esto es la verdad, cuando realmente, a lo mejor estamos equivocados.

Somos mecidos como marionetas por hilos que operan en la mente y que se relacionan con el pasado, los cuales ni siquiera nos hemos atrevido a cuestionar para tratar de identificar su realidad. Muchos de estos hilos, son creencias y paradigmas que nos han sido transmitidos por herencia de nuestros padres, sociedad y personas con las que nos relacionamos.

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