21/12/15

EL VALOR DEL TIEMPO

Edward Pinilla
Hacia los años 70, el psicólogo norteamericano Walter Mischel, de la universidad de Stanford, hizo un experimento con 40 niños  de 4 años de edad, para medir su nivel de reacción frente al estímulo de un superior.  Les dijo que se iba a ausentar varios minutos, para aquel que esperara hasta que él llegará le daría 2 golosinas, pero el que no pudiera esperar podría tomar un solo confite al que tenía derecho, que estaba sobre la mesa.

Una cámara de video registró la reacción de los infantes. Varios no resistieron y tomaron su dulce, pero otros decidieron esperar a que llegara el maestro y les diera su obsequio doble. Los chicos que esperaron, que fueron pocos, se les hizo seguimiento hasta una edad adulta. Los científicos comprobaron que eran productivos, exitosos y proactivos.

El tiempo es considerado el único recurso que  es imposible de recuperar. Por eso se hace indispensable establecer un programa para el aprovechamiento al máximo de todos los momentos de que disponemos en la vida. De hecho es posible tras una evaluación sobre el consumo personal de momentos, en convertir tiempo improductivo en tiempo productivo. Un ejemplo de ello, podría ser calcular el tiempo que gastamos en traslados de un lugar a otro, mientras manejamos o vamos en autobús, podríamos escuchar un audio libro de superación personal, para ampliar nuestros conocimientos personales y prepararnos para evolucionar.

Para medir el tiempo y saber el uso correcto, cuando se tienen planes para la vida. Podemos establecer un cuadrante para determinar el  adecuado manejo de las actividades en las que nos desempeñamos.

La primera escala del cuadrante la llamaremos lo URGENTE. Aquí se encuentran aquellas acciones que no podemos aplazar por su necesidad de atención inmediata. Aquellas que no se pueden postergar, como por ejemplo una cita médica, reunión de trabajo o cualquier otra que requiera ser atendida en el instante.

En la segunda parte del cuadrante, encontramos LO IMPORTANTE. Aquí están presentes aquellas diligencias que pueden ser pospuestas, pero que de todas maneras revisten importancia en nuestra vida. Se hallan en esta área los proyectos, la educación, la capacitación y otras que son vitales  para nuestro desarrollo personal, familiar, social, familiar y espiritual.

La tercera sección está identificada como LO URGENTE Y NO IMPORTANTE.  Se encuentran en este sector aquellas ocupaciones que no revisten importancia alguna para nuestro crecimiento, y que por el contrario nos restan energía.  Quedamos frustrados en este cuadrante. Se hallan aquí reuniones sin temas de interés, como  reunirse con amigos para ingerir bebidas alcohólicas, reuniones para intercambiar chismes y todo tipo de charlas sin contenido.

El cuarto cuadrante está identificado por lo NO URGENTE Y NO IMPORTANTE. Es este fragmento encontramos un vacío existencial. Es aquí donde se desperdicia totalmente el tiempo, se desaprovecha al punto de perder el sentido de la vida humana. Las personas que caen en este lado del cuadrante, terminan mal sus vidas.  Quienes se hallan así,  carecen de motivos para vivir,  no tienen bitácora ni mucho menos plan de vida. Las personas en este lado están totalmente desubicadas y pérdidas, muchas caen en los vicios y otras eligen auto eliminarse, dándole fin a sus vidas.

La mejor manera de aprovechar el tiempo y empezar a ser productivo, es pasar de la reactividad a la pro actividad.  Una persona que hace esto,  le da sentido a la vida, empezando por colocar motivos para vivir. Metas que sean alcanzables y que la obligue a despertar con entusiasmo todos los días. Es en este momento cuando se pasa de la dependencia a la independencia.

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