5/12/15

PARÁLISIS EMOCIONAL

Edward Pinilla
Para participar de una feria, un campesino llevó al mejor de sus cerdos. Lo bañó hasta quedar bien limpio. Su piel rosada y reluciente sobresalía por encima de los demás puercos. Sin embargo, al regresar a casa y soltarle la soga con la que lo sostenía, el cochino corrió hasta el barro en el que vivía y estaba acostumbrado, a revolcarse en él. Su naturaleza pareciera ser estar sucio y maloliente. 

Algunas personas en determinados momentos de nuestra vida parecemos cerdos que nos revolcamos entre las situaciones que nos causan dolor y tristeza. Es cuando nuestra estima se encuentra en estado crítico que urgimos de cirugías emocionales para sanar y emerger de esa mugrosa y repugnante suciedad.

¿Se ha sentido alguna vez atrapado en una relación de pareja en la que pareciera que nada avanza, por el contrario se siente retroceder?

El peor enemigo de los seres humanos es la rutina. Cuando una relación de pareja cae en ese estado, la vida  se paraliza, es cuando empezamos a involucionar. Las relaciones humanas están basadas en el crecimiento mutuo, nos relacionamos para apoyarnos unos a otros, para crecer.

Algunas veces por la oscuridad que vivimos en el interior de nosotros mismos, aceptamos esas relaciones que nos obstruyen y abortan las posibilidades de crecimiento. Es en esos momentos en los que decimos que nos hallamos ante una parálisis emocional.

El cerebro humano está dotado con las herramientas necesarias para amar. Somos seres emocionales por naturaleza. Tenemos que dar y recibir afecto. Es nuestra condición humana. Sin embargo, la historia personal pesa mucho en la transmisión de emociones. Si en casa, cuando chico(a) recibiste amor de tus padres o de quienes te educaron, eso mismo reproducirás en tú adultez. Pero, si por el contrario creciste en un ambiente en el que hubo carencia de afecto, serás una persona que tratará a los demás de la misma manera.

La vida es un paso muy rápido que vale la pena disfrutarlo. La edad promedio es de 80 años, si multiplicamos 80 por 365, que son los días del año, nos da como resultado 29.200. Eso es en total, la cantidad de días que estaremos con vida. Es decir, estamos de paso, no somos eternos. Si esto es así, no comprendo porqué existen personas que  se complican su vida y de paso se la complican a otros.

Sólo tenemos dos opciones para elegir vivir. O, somos parte del problema o parte de la solución. Si eliges la primera opción, tu vida será un constante malestar, y  de lo que hay en tu interior, se refleja en tu exterior, en consecuencia tus relaciones interpersonales serán desastrosas. Personas así, se la pasan quejándose, tienen conflictos con todo el mundo, se les dificultad establecer relaciones a largo plazo, siempre estar a la defensiva, son reactivas y nada les gusta, ellas acusan a otros de sus desgracias ignorando que la solución a sus problemas reside en su interior.

Estas personas que son parte del problema, viven así porqué están atadas a un pasado que no han logrado liberar. Cuando el ser humano es incapaz de perdonar, su vida es un desastre, y peor aún, quienes están a su alrededor son víctimas de sus caídas emocionales. La actitud negativa de estas personas afecta a su círculo familiar, social y laboral.

La mejor forma de medir nuestra comunicación interna es a través del comportamiento. Si existen roces sociales, problemas en el exterior, es cuando se hace necesario establecer medidas de control. Se debe hacer un diagnóstico personal. Evaluar en que estoy fallando y empezar a corregir.
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