5/12/15

RELACIONES TORMENTOSAS


Edward Pinilla


Francisco y María, habían resuelto volver a vivir juntos luego de un año de estar separados. El acuerdo incluyó el arriendo de un apartamento y el restablecimiento de sus relaciones personales. Aparentemente, la ruptura, (que no era la primera en 10 años de matrimonio), les había servido de lección para aprender a bajar la guardia, y continuar adelante construyendo amor y bienestar. 


La experiencia de la separación para Francisco, había dejado una enseñanza muy sabia, y conmovido por la actitud de María, decidió ceder y reordenar su vida junto a su esposa, a quien amaba. Ella,  parecía haber cambiado, pues así lo manifestaba su conducta. Sin embargo, tras un mes de convivencia, las cosas empezaron a cambiar y todo volvió a ser tormentoso para los dos.


María no había superado sus traumas que traía desde su infancia y estos ejercían una presión fuerte sobre sus pensamientos, al punto que le generaban trastornos en su conducta personal. Protestaba por todo, discutía por cosas pequeñas y cuando no encontraba interlocutor,  gritaba buscando desesperadamente excusas en su exterior por algo que sucedía dentro de ella.


Al final, la relación volvió a disolverse y Francisco no tuvo otra opción que abandonar la casa, tras el pedido hecho por María.


Esta historia Sucedió en realidad. Los nombres fueron cambiados para proteger la identidad de los protagonistas. Le ocurrió a dos amigos muy cercanos.


Relatos como este suceden a cada instante en todo el mundo. Lo que las personas no entienden es que lo que tiene vida en nuestra mente, se replica en la realidad.  Desafortunadamente, a veces es necesario que la vida nos lo enseñe con aflicción, y es cuando el dolor entra a ser protagonista en el drama de la vida personal, dejando una enseñanza poderosa.


Las personas somos inicialmente, inconscientemente incompetentes, es decir, hacemos las cosas que creemos están bien y todo parece ser bien para nosotros a pesar del daño que proyectemos al exterior. Luego, somos conscientemente incompetentes, esto es, conocemos que actuamos mal y no hacemos nada por remediarlo. Pasamos después a ser conscientemente competentes, es cuando empezamos a aplicar correctivos. Y, terminamos, inconsciente competentes, en este estado es en el que ya aplicado  el correctivo, queda grabado en nuestra mente como un anclaje inamovible que hace parte de nuestra personalidad.


Sin embargo, hay que tener en cuenta algo muy importante en las relaciones interpersonales, nadie tiene el poder de cambiar a otro, a menos que esa persona lo decida por sí misma”.  Muchos pierden tiempo valioso en su vida, entregándose a otros que no tienen interés de hacer nada por mejorar.  Cuando alguien obra de manera indiferente es una muestra latente de baja autoestima, y  nadie podrá dar amor mientras no lo sienta por sí mismo.


El precio de esperar a que otra persona cambie o decida cambiar es elevado. Si usted toma esa opción, tenga presente que habrá momentos de sufrimiento, de decaimiento, de llanto, de dolor y a veces de desdicha. Esto se produce por que las emociones nos afectan y las de otra persona tienden a ser contagiosas. Es en ese momento cuando nos intoxicamos con las palabras y actitudes que otra persona pueda generar hacía nosotros.

En sus manos está la elección de esperar o hacer algo por su vida. Si decide pagar el precio de la espera, podrá ser llamado mártir o también recibir  el premio, la incertidumbre reside en el tiempo que haya que esperar.


Tenga presente que los seres humanos somos los únicos mamíferos que tenemos la facultad de tomar decisiones, y  éstas que tomamos en el presente, determinan nuestro futuro. Aprenda a tomar decisiones sabias para que más tarde no tenga de que arrepentirse.


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