19/12/15

RESURRECCIÓN – CAMBIO

Edward Pinilla
Lao Tsé dijo: “si quieres iluminar el sufrimiento del mundo, elimina todo lo oscuro que hay en ti. En verdad, el mayor regalo que tienes para ofrecer, es el de tu propia transformación”.

Resurrección significa cambio, evolución. Cuando alguien muere a su propio yo, es para nacer en una persona nueva, transformada, modificada. Sin embargo, cuánto cuesta reconocer mis propios errores e identificarme conmigo mismo. Por eso con razón se afirma que el enemigo más duro a vencer está en el interior, no afuera.

Generalmente, las personas nos excusamos en otras para justificar nuestros errores. A veces, nos llenamos de odio y remordimiento hacía los demás creyendo que con esto hacemos bien, cuando en realidad estamos manifestando que tenemos conflictos internos que son necesarios ser tratados y curados, de lo contrario se los transmitiremos a otros, que usualmente pueden ser nuestros hijos.

Que difícil resulta conocernos, es la primera condición para resucitar. ¿No te parece molesto y hasta fastidioso seguir siendo el mismo o la misma, durante el tiempo que llevas de vida? Algunos hasta se atreven a decir ¡yo soy así si le gusta bien, si no, pues es su problema!

Esa es una manera sencilla y práctica de manifestar que somos incapaces de cambiar, pues cuanto trabajo resulta renunciar a quien he venido siendo por tanto tiempo. Para tu conocimiento, tú no eres así. Tú crees que eres así. Pero, en realidad, eres partes de varias personas que dejaron huellas dentro de ti, y que por esas personas adquiriste la personalidad que hoy tienes. Es como si estuviésemos divididos en varios pedazos,  cada uno de ellos es igual a quienes nos educaron.

Analízate y verás que ese genio que tienes, te lo heredó papá o mamá, que esa manera de responder agresiva, la adquiriste de alguien en tu niñez. Que esa forma negativa de reaccionar ante un posible problema o reto, la viste en algunos de tus progenitores y lo aplicaste a tu vida porque te pareció que esa era la mejor manera de responder, igual si a papá o mamá le funcionaban, creo que a mí también.

No es que todo lo que haya en ti sea malo. Al contrario tú eres una persona maravillosa, buena y especial. Si no me crees, remóntate a tu niñez. Eras un niño(a) encantador(a), no había maldad en ti, vivías el presente y solo te importaba ser feliz, porque para ti la vida era eso, un regalo dado para disfrutarlo. Pero, en el camino, alguien se interpuso y le enseñó a ese niño(a) que vivir era desastroso y que teníamos que combatir con otros para poder obtener lo que queríamos ser.

Si te ves a un espejo, podrás ver esas encantadoras facetas de niño(a) que aún no han muerto, simplemente aprendiste a adaptarte para sobrevivir. Pero, en el camino del crecimiento dejamos algo atrás que algunos padres por su condición de víctimas, no aplicaron. Me refiero al amor. Ese que está dentro de ti y que añoras todos los días. Que deseabas que papá y mamá lo alimentaran y consintieran.

Si en verdad quieres resucitar no es tarde. Debes rendirte al ego, que te ha engañado durante todo este tiempo haciéndote creer que con orgullo, vanidad, agresividad, rigidez, carencia de afecto y ausencia de sentimientos, se llega lejos.

Resucitar es redescubrirte y no dejar pasar la vida en vano. Naciste para ganar, pero eso debes creerlo, de lo contrario dependerás de otros que harán el trabajo por ti.
¿Qué quieres que se escriba en tú epitafio cuando mueras?... Es tú decisión.
3175206658 - 3007359666


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