27/1/15

RELACIONES HUMANAS EFICACES





Por: Edward Pinilla
Lao Tse, escribió “El que sabe mucho de los demás es un entendido, pero más sabio es el que se conoce a sí mismo. El que domina a los demás es poderoso, pero el que se domina a sí mismo es más fuerte todavía”.

La clave para tener unas relaciones humanas exitosas, reside en el conocimiento personal. Cuando esto escasea nos pasamos la vida buscando culpables por algo que salió mal. Aprenda a identificar sus debilidades para transformarlas en fortalezas, y de esta manera hacer parte de la solución y no del problema como suelen hacer muchos que esperan que de afuera o arriba lleguen las respuestas a sus conflictos personales.

En reiteradas ocasiones creemos equivocadamente que unas excelentes relaciones humanas, se dan en un ambiente en el que no hay diferencias entre las personas y en el que todo marcha perfectamente. Esta situación puede ser engañosa. Las mejores relaciones humanas se dan en ambientes en los que a pesar de las diferencias de cualquier orden, hay esfuerzo entre las personas por lograr respeto, comprensión e interés por el bien común.

Si las relaciones interpersonales dentro de una organización, hogar o familia, están fallando y nota usted que el clima es opaco. Lo primero que debe diagnosticar es la comunicación establecida entre las partes. Por regla general existen tres estilos de comunicación, agresivo, pasivo y asertivo. Evalúese usted mismo dentro del ambiente en el que se encuentra, a lo mejor descubrirá que de su parte surgen la mayoría de variables que tiene obstruidas sus relaciones humanas.

Para lograr éxito en las relaciones interpersonales y convertirse en un excelente relacionista público, tenga en cuenta algunas sugerencias que le ayudarán a mejorar cada día.

Cuando empiece una conversación o hable con alguien, trate siempre de iniciar en positivo, arránquele a su interlocutor unos tres “sí”, para que el diálogo se haga más eficaz, evite iniciar con un “no”, pues después le será difícil girar el ritmo de la plática.

Seguidamente trabaje en función de la naturaleza humana, ésta revela que las personas nos interesamos más en nosotras mismas que en los demás, lo que significa que a usted le interesan más sus temas que los argumentos de otros. Por esta razón, elimine de su vocabulario de una vez y para siempre las palabras “yo, me, mi, mío” dentro de una charla, reemplácelas por “usted”. Los cambios que obtendrá serán notorios y satisfactorios,  empezará a trabajar en función de los demás.

Jamás olvide sonreír, cada vez que tenga la oportunidad de hablar con alguien más. Se necesita la acción de 25 músculos de la cara para fruncir el ceño y de 15 sólo para sonreír. Como ve hay más esfuerzo físico en mostrar disgusto.

¿Cuál es la melodía más agradable para sus oídos?... Su nombre. Esto también opera para los demás. Cuando intercambie relación con otra persona, siempre use su nombre para llamarla, esto será entendido como  gestos de cortesía y de interés de su parte.

Haga sentir a los demás importantes, halague y destaque  cualidades y valores. Nadie quiere que se le trate como a un desconocido. 

Escuche  atentamente cuando hable con cualquiera. Estudios han demostrado que las personas empleamos durante el transcurso de la vida, el tiempo así: el 10% escribiendo, el 15% leyendo, el 30% hablando y un 45% escuchando. Pero jamás recibimos en la escuela o educación media, una clase de escucha activa. Escuche atentamente para mostrar interés.

Tenga consideración de los  sentimientos ajenos, a esto se le llama empatía. Póngase en los zapatos del otro antes de emitir un juicio o lanzar una crítica. En toda controversia existen tres verdades, la suya, la del otro y la verdad en sí.

Finalmente, tenga en cuenta que en toda comunicación interpersonal que busca el manejo de conflictos, entran en juego tres elementos. La empatía, la aceptación y la congruencia. Estos es, entender a los demás, tolerarlos y ser autentico al hablar.

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