30/4/15

LOS ESTADOS DE FLUJO EMOCIONAL

Edward Pinilla
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años. Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

Es en esos momentos, en los que vale recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que "en tanto no bajemos los brazos" ni abandonemos al no "ver" rápidamente el resultado que esperamos, se está sucediendo algo dentro nuestro…Estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice. Si no consigues lo que anhelas, no desesperes...quizá sólo estés echando raíces...

Los cambios en la vida deben ocurrir primero a nivel interno. Es a nivel mental en donde deben desarrollarse nuevas raíces. Sin embargo, nada pasará si seguimos con el mismo esquema mental, esperando que cambien las situaciones. Mientras no decidas cambiar nada pasará a tú alrededor.

Para alcanzar el Estado de Flujo Emocional, se requiere el desarrollo de cualidades y habilidades de la inteligencia emocional. Estas son, el conocimiento de sí mismo, la empatía para poder entendernos y entender las reacciones de los demás, la simpatía, el equilibrio, el optimismo y el autocontrol.

El estado de flujo, es un estado en el que por sí solo, la persona logra superarse a sí misma de situaciones que le generan conflicto interno, esto le permite desarrollar mayor actividad, potenciando el entusiasmo, es en esos momentos cuando decimos que “todo nos sale bien”.

Este es el estado óptimo de la inteligencia emocional, en el flujo, las emociones van dirigidas y controladas para alcanzar el logro de los objetivos planteados por la persona. Aquí en este estado, no caben emociones negativas.

Quedar atrapado en el aburrimiento, las preocupaciones, la depresión, la ira, la desesperanza, la tristeza, el rencor y otras emociones tóxicas, es estar fuera del flujo.

El flujo emocional, es deleite, gozo, paz, armonía, fe en sí mismo. Quien se halla en este estado emocional, pierde la noción del tiempo y el espacio, pues solo está concentrado en alcanzar sus logros propuestos, disfrutando el aprendizaje que produce el camino al éxito.

Para alcanzar el estado de flujo, se requiere de una madurez mental, espiritual y emocional, bien desarrolladas, mediante la práctica y el entendimiento de la vida. Demanda también concentrarse totalmente en la tarea a realizar, evitando las distracciones. Exige serenidad y hacer lo que agrada y causa placer, esto es el desarrollo de las habilidades y talentos personales.

Dentro de este estado, la empatía juega un papel importante. Esta se logra mediante una comunicación emocional recíproca. La empatía requiere suficiente calma y serenidad, para que haya sintonía. 

Esta sintonía con las emociones propias y ajenas, se adquiere mediante el proceso del sentir. Cuando tienes autocontrol, dominas el impulso que provoca la explosión de las emociones, logras persuadir, influir y tranquilizar a otros.

Hay que tener en cuenta que las emociones son contagiosas. Todos los días, a cada momento, captamos, reproducimos e imitamos las emociones de otras personas. Muchas veces nos dejamos influenciar. Nos contagiamos mutuamente, es como una especie de virus social.

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