30/4/15

PERSONAS TÓXICAS

Edward Pinilla
Al morir, un profesor de lógica-matemática, fue recibido por un ángel que le preguntó que elegía: Cielo o infierno. Respondió que sí podría observar para tomar una decisión. El querubín, lo llevó al infierno donde al llegar, descubrió a varias personas tristes alrededor de una mesa grande, en el centro de la cual había comida exquisita. Se acercó para detallar el porqué de la tristeza de aquellos seres. Se sorprendió al ver que no podían comer porque encima de la madera había cuchillos y tenedores de un metro de largo. “Dios es injusto con esta gente”, exclamó.

El mensajero de Dios, lo llevó hasta el cielo, donde vio una mesa idéntica con comida, con la diferencia que alrededor había individuos felices y satisfechos. Observó los mismos cuchillos y tenedores de un metro, que eran utilizados para dar de comer al que estaba enfrente.

Apreciado lector(a),  la vida es como la quieras ver,  todo depende del punto de vista como se le observe. Algunos ven problemas, donde otros ven soluciones. En esta vida somos alumnos y maestros. Tú eres el resultado de lo que quieras ver de ti. Los demás verán de ti, tu reflejo en el espejo.

Desafortunadamente, hay personas que se pasan la vida obstruyendo y viendo errores en los demás. Sus relaciones son nocivas desde todo punto de vista. Se identifican de entrada al abrir su boca, emiten mensajes desagradables, llenos de abundante carga emocional dañina y peligrosa. Difícilmente hablarán bien de otra persona, pues su concepto personal es tan pobre, que como salida su ego los obliga a criticar las acciones ajenas.

Según expertos, dentro de este tipo de personas se pueden encontrar, el que destila un odio visceral y se regodea con la humillación del otro, el que avasalla al semejante, el que busca manipular con mentiras, el que agrede innecesariamente y desvaloriza al otro para sentirse bien él, el que daña con intención sin jamás proponer una reparación, el que incomoda con sus imposturas, el envidioso de todo lo ajeno y el que urde los problemas para acercar luego sus soluciones.

El grupo de personas dañinas lo completan el autodestructivo, el narcisista patológico, el perverso, el violento impenitente y el estafador. Se sabe que de seres nocivos está lleno el mundo, ya lo poetizó Antonio Machado con su “mala gente que camina y va apestando la tierra”, pero ¿existe realmente la gente “tóxica”? ¿O el término, por descalificador y estigmatizante, se lo reserva sólo a Adolph Hitler o a Ben Laden?
“Confucio decía que si uno se topa con gente buena, debe tratar de imitarla, y si uno se topa con gente mala, debe examinarse a sí mismo”. Y caracteriza a la gente “tóxica” “por su falta absoluta de empatía con el otro”. En ese grupo, incluye a los manipuladores, que se valen de la asimetría de la información para torcer destinos, y a algunos líderes políticos, que buscan la adhesión a sus “decisiones impopulares presentándolas como necesarias”.

La filosofa y escritora latinoamericana, Diana Cohen Agrest habla de “los vínculos destructivos de los que hay que huir”. Pero advierte sobre la estigmatización y la capacidad de cambio de las personas. “Los seres humanos ?dice: no somos de una vez y para siempre. Estamos en constante proceso de construcción. El nombre definitivo es el del epitafio, pues sólo allí adquirimos una identidad definitiva. Mientras vivimos, se puede dejar de ser «tóxico», como también se pueden adquirir otras características. Sólo una visión demasiado pesimista del ser humano lo condena a ser de una vez y para siempre.”

Algunas formas para evitar caer en comentarios tóxicos, está. Impedirles acceso a nuestra intimidad, si se convive con ellas evítelas haciendo parte de sus comentarios y acciones, trátelos con amabilidad, de esta manera los neutraliza. Si una persona así, es parte de su equipo de trabajo, establezca de antemano reglas claras para evitar la mala convivencia y evite su contacto directo.


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