1/5/15

EL CUADRANTE DE LA ASERTIVIDAD


Edward Pinilla
Helen Keller, la famosa oradora y autora estadounidense sorda y ciega, escribió  “cuando hacemos lo mejor que podemos, nunca sabemos que milagro se produce en nuestra vida o en la vida de otros”.

El cuadrante de la asertividad, es un proceso que de aprendizaje que nos lleva a alcanzar una comunicación excelente con miras a generar persuasión y empatía con nuestros interlocutores. Comienza por la educación tradicional, seguido de la rebeldía sin causa, los rebeldes asertivos es el siguiente paso  y  concluye con los asertivos profesionales.

La primera parte del cuadrante, la educación tradicional, hace referencia a toda la información que nos fue transmitida culturalmente, por nuestros padres inicialmente, los maestros y sociedad en general. Esta información generó creencias, que son los pilares con los que interpretamos el mundo y su realidad. Por eso es que si nos guiamos por estas creencias, difícilmente podremos comprender que la verdad se da acorde a la interpretación de cada persona.

Tomemos como ejemplo el concepto de belleza, dependiendo del contexto cultural. Para las mujeres “jirafa”, de la tribu Kayan o Karen, en Tailandia,  llamadas así porque desde niñas les colocan unos anillos alrededor de su cuello, para alargarlo, consideran que entre más largo sea su cuello, mayor atractivo tendrá para los hombres. ¿Es anormal o son ellas salvajes?... ¡No!, simplemente son diferentes a otras mujeres.

Otro ejemplo, son las mujeres de “pies de loto dorado” que hasta el año 1911, existieron en China. Desde el siglo X  a.C. se impuso la tradición que para ser atractivas ante el sexo opuesto, ellas debían reducir sus pies a 7 cms de tamaño. Desde niñas se calzaban unas zapatillas pequeñas para que el pie se fuera adaptando.

Y, qué decir de las costumbres de las mujeres de la tribu Mursi en Etiopía, que para verse hermosas adhieren un plato en su labio inferior,  entre más grande el plato más hermosa. ¿Es esto anormal, o son aberraciones?... Sencillamente son prácticas impuestas por su cultura y por eso ellas la acatan.

El mundo está lleno de creencias que nos permiten la interpretación de los hechos. Cada cultura acepta sus tradiciones como parte de una realidad no cuestionada. Lo que creemos, eso somos. La creencia hace que veamos lo que queremos ver, anulando  otras partes del cerebro que pudieran ayudarnos a dar una información periférica más amplia sobre la realidad. Sólo vemos lo que creemos que es.

Por esta razón, es que cada uno de nosotros busca iguales para justificarnos. “Pájaros de un mismo plumaje vuelan juntos”. Si andas por la vida diciendo que “el que se enamora pierde”, con toda seguridad hallarás personas que crean lo mismo y argumenten su creencia como tú.

El segundo peldaño del cuadrante, “la rebeldía sin causa”, llega generalmente cuando empezamos a cuestionarnos y a buscar su transformación. Sucede especialmente en la adolescencia, aunque  algunos adultos aún se hallan en esta fase en su evolución.

El rebelde sin causa siempre está en oposición buscando conflictos con los demás. En este proceso se piensa poco en los demás y las consecuencias de la oposición. El rebelde sin causa hace lo contrario a las normas y busca su violación.

El tercer punto del cuadrante, “el rebelde asertivo”, entiende que toda organización social requiere de normas para poder subsistir y que impone modos de conducta que protegen y regulan la acción entre los miembros de la sociedad. Nada más ¿imagínate lo que pasaría si no existiesen los semáforos?

Estas personas comprenden que la vida es un juego, en el que hay que jugar a ganar sin hacer daño a los demás, ni trasgredir sus reglas. La persona asertiva, descubre la rebeldía positiva. En este cuadrante se es un asertivo inteligente.

En el cuarto cuadrante, “los asertivos profesionales”, son personas que entienden el poder que reside dentro de ellos, son capaces de adaptarse a nuevas circunstancias, defienden su posición con altura y están en capacidad de transformar sus creencias.

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