17/6/15

LAS LECCIONES DEL FRACASO


Edward Pinilla

Pedro era un niño de 6 años de edad, que intentaba conseguir un papel protagónico en una obra de teatro de su escuela… El chico había puesto su corazón en ello, pero su madre temía que no fuera elegido… El día que los personajes fueron repartidos, pedrito salió corriendo, con sus ojos brillantes, con orgullo y su rostro lleno de emoción a contarle a su madre…

¿Adivina qué, mamá? – gritó… Luego pronunció las palabras más emocionantes que permanecerán como una lección de vida…

¡He sido elegido para aplaudir y animar!...

Quien tenga en casa a un niño, tiene en ella a un sabio. La inocencia de los niños es el remedio más sano para curar las heridas. Por eso si su caso es de decepción, remordimiento o cualquiera de los síntomas desagradables en los que incurrimos los humanos por nuestra falta de visión o el apresuramiento en que vivimos, busque la compañía de un niño. Su cercanía, sus palabras, su consuelo le levantará los ánimos.

La lección más importante que nos deja el fracaso,  es doblegar el orgullo… Cuando alguien es dominado por el orgullo, se hace prepotente, antipático, causa repulsión,  su comunicación se hace agresiva. El orgullo produce estancamiento, impide crecer, genera involución. Es el ego el que gobierna la vida de ese ser humano, y por lo tanto solo importa para el o ella, sus preferencias y necesidades.
Cuando se ha caído bajo,  para lograr rehabilitación y hallar luz en la oscuridad que en ese momento se ve, la mejor medicina es la humildad. Este principio hace referencia al reconocimiento humano de la necesidad de ser ayudado, es cuando alguien reconoce que en sus fuerzas es imposible seguir adelante, se da cuando descubrimos nuestra naturaleza humana, cuando la persona entiende que existe una fuerza superior a ella misma, que conduce su vida, que rige la vida humana en general, llámelo Dios, Inteligencia Suprema, Poder Universal, como usted desee hacerlo. Pero, en síntesis hay una fuerza suprema de la que dependemos y la cual es el origen de nuestra creación.

La humildad es síntoma de evolución espiritual, una persona humilde manifiesta el desarrollo de la inteligencia espiritual, una de las 4 inteligencias según las cuales está compuesto el paradigma de la persona integral, de acuerdo a lo expresado por Steven Covey.

Tenga siempre presente que en la vida jugamos dos papeles, somos alumnos y maestros. Permanentemente la  vida nos está dando lecciones. Para entender menor si vamos camino a recibir las enseñanzas de la humildad, basta con responder a estas preguntas.

¿Me doy cuenta y tengo siempre  presente que nada soy y que nada puedo? - ¿consiento pensamientos de engreimiento, vanidad y autosuficiencia, como “que bueno(a) soy, no hay nadie mejor que yo, etc.”? - ¿busco de los demás, aprobación y reconocimiento? - ¿me doy yo mismo(a) aprobación y reconocimiento? - ¿hablo siempre de mí y de mis cosas? - ¿me molesto ante criticas, ataques y humillaciones? - ¿acepto y reconozco mis faltas cuando soy corregido, o creo tener la razón? - ¿trato de llamar la atención con mi supuesta sabiduría?

En su libro Working with the Law” trabajando con la ley, Raymond Holliwell, afirma lo siguiente: “Todos los problemas del hombre son mentales en  su naturaleza. No tienen existencia fuera de sí mismo. Y ha sido descubierto que todos cederán a una solución al ser sujetos a un claro análisis. Puedes adquirir esta habilidad al estudiar la Ley de la vida y sus modos de expresión. Luego por un esfuerzo constante utiliza tu facultad de pensar en formas constructivas mientras trabajas con estas Leyes. Ten buenas razones para todos los puntos de vista que sostienes. Y mientras tratas de hacer esto, muchos de tus antiguos puntos de vista se desplomaran.” 

Muchas de las cosas que pensamos negativamente de nosotros mismos o de la vida, son falsas, son creencias que alguien nos regaló y que de manera inocente asimilamos como verdaderas.

Contacto: 3175206658 – 3007359666


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