13/11/15

LA MAGIA DE LAS PALABRAS

Edward Pinilla

 “No puedo ser lo que quiero ser, mientras siga siendo como soy”.  En esta frase que escuché hace algunos días a una persona distinguida durante el desarrollo de una reunión, se resume el principio de la vida. Nunca podrás ser alguien, mientras no conozcas a la maravillosa persona que habita en tú interior. Mientras desconozcas tus capacidades y potencialidades, jamás lograrás alcanzar el éxito que deseas.
Albert Einstein, también solía decir, refiriéndose a la anterior afirmación “locura es hacer lo mismo, lo mismo y lo mismo, esperando que la vida cambie”. Jamás podremos ver cambios en nuestra vida, mientras no establezcamos los cambios nosotros mismos. Ello implica un diagnóstico personal, es la observación inicial… Cuando cometas alguna falta o cuando tú vida este en esos momentos en los que se suele caer y que llamamos “callejones sin salida”, jamás mires la causa de esos errores en los demás, dirige tú mirada a tu interior, allí reside el origen.
Los seres humanos obtenemos alimento de diversas fuentes para nutrir nuestro cuerpo, mente, emociones y espíritu. Lo hacemos a través de los suministros de comida que ingerimos, de lo  aprendido por medio de los sentidos, del trato que recibimos y damos  a los demás,  el que nos damos a nosotros mismos; y de la comunión que establecemos con Dios, comunicación que se da de manera  intima y personal.
Todo el alimento que ingerimos, bueno o malo, representa las reservas de energía, sabiduría, salud, emociones, equilibrio y armonía en todos los niveles. Las palabras son entonces el contenido más importante de la existencia de nuestro corazón, mente y alma, pues ellas no son solo el orden que le damos al idioma, para comunicarnos con los demás,  sino la existencia de nuestro interior.
En Lucas 6 - 45, el autor afirma: El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”.
Toda palabra que fluye de tus labios, manifiesta tu sentir, pensar y hablar. Ella está provista de carga emocional y espiritual. Ella define tu estado de ánimo, por si misma además del mensaje que contiene, porta información que describe tu historia personal, tus fracasos, tus éxitos,  tus recuerdos y hasta tus dolencias físicas y emocionales.
Fácilmente a través de la palabra podremos identificar la causa de los problemas, si estos son de orden emocional o espiritual. Para alguien que odie y que le cueste trabajo perdonar, sencillamente el tono elevado de sus palabras delatará que su problema es consigo mismo, para otro que sufra problemas de salud a nivel intestinal o estomacal, seguramente, si se analiza a fondo, descubrirá que la fuente reside en sus preocupaciones  y ansiedades.
Las palabras que brotan de nuestros labios, son un potencial importante de información para los psicólogos o psiquiatras que estudian casos personales en sus pacientes; incluso en reuniones de negocios o relaciones interpersonales, ellas marcan la diferencia sobre nuestro nivel cultural en temas de relaciones humanas. Si alguien es incapaz de tratar bien a otros, si constantemente se queja, si permanentemente habla mal de otros, son manifestaciones de su conflicto interno que aún no ha logrado superar o que no ha querido asimilar que él o ella son los causantes de su problema.
En cuestiones de relaciones interpersonales, evita al máximo posible lanzar amenazas cuando estés invadido por estado de ánimo como la ira, la decepción, preocupación, tristeza o depresión. Corres un peligro y es que si no cumples lo que dijiste, pasarás como un mentiroso.
Evita decir mentiras, habla siempre con la verdad, pues por cada mentira que digas, tendrás que inventar 10 para justificar una sola. Cuando creas que una verdad pueda hacer daño a la otra persona, se sutil en cambiar el tema.
Recuerda siempre, las palabras construyen o destruyen, cuida tu lenguaje, pues ello hablará bien de ti.
3175206658 – 3007359666

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