20/12/15

LA BELLEZA INTERIOR

Edward Pinilla
 “Un hombre encontró un día a su vecino (un anciano de 80 años) abriendo hoyos en la tierra…
…¿Qué estás haciendo?... Le preguntó
…¡Plantando árboles de mango!... Replicó el anciano.
…¿Esperas comer mangos de esos árboles?... Dijo burlándose, el vecino.
…No. A mi edad, sé que no lo haré. Afirmó el abuelo.
--- Aun así, explicó: toda mi vida he comido mangos, y no de un árbol que yo haya plantado…No hubiera tenido yo esos mangos, si otros hombres no hubieran hecho lo que yo estoy haciendo ahora. Solo trato de pagar a mis semejantes que plantaron los arboles de mango para mí.

No estás solo en este mundo. Existen  y existirán otras generaciones que nunca conoceremos. Nuestros actos, deseos y pensamientos, afectarán o beneficiarán a seres que aún no han nacido. Por eso todo lo que hagamos en la vida, es necesario emprenderlo con alegría, entusiasmo y ante todo mucho amor…

La belleza interior surge como resultado de la búsqueda constante a la pregunta de ¿quién soy yo? Es en virtud del conocimiento de sí mismo, que empieza a florecer el mundo mágico del interior. Todo lo que sucede a nuestro alrededor, es producto de la interpretación del mundo interior. Allí, debidamente almacenadas, las creencias dan al ser humano una visión de su realidad. Para empezar a observar la belleza que fluye del interior, es necesario comenzar por definir los paradigmas que gobiernan la mente, de lo contrario, mi realidad estará sujeta a una interpretación egoísta de lo que yo creo suponer es.

Dios hizo al ser humano perfecto, dotado con herramientas y talentos para que fuera grande, exitoso, sano  y especial. Para describir esta realidad, solo basta observar a los niños. Para ellos, nada es imposible, solo empiezan a limitarse cuando algún adulto le transfiere sus creencias limitantes y bloquea sus deseos de soñar.

La misma situación, la podemos apreciar en los escarabajos. La ciencia lleva 100 años estudiando a estos insectos sin encontrar una respuesta acertada del porqué pueden volar a pesar de su condición física que les hace imposible levantar el vuelo. Sin embargo, los científicos han llegado a una conclusión sobre el  coleóptero. Ellos vuelan, porque en realidad desconocen que no pueden volar. Si lo supieran, no volarían.

Algo parecido acontece con nosotros los seres humanos, aparentemente, la especie viva más desarrollada en la naturaleza, la única dotada con capacidad de pensamiento, la única con la capacidad de tomar sus propias decisiones, y la única especie de mamíferos provista de libre albedrío.

Hasta la edad de cuatro o cinco años, todo niño tiene en su ADN original la información y programación, necesarias para triunfar, ser feliz, sano, y la capacidad de hacer imposibles. Es cuando, pasados estos primeros años,  empieza a adoptar la posición de su hábitat, que incluye padres, familiares, sociedad y cultura en general. Estudios han determinado que a la edad de 8 años, un niño ha escuchado 148 mil veces la palabra “NO”,  con lo cual queda programado para hacer que todo a su alrededor parezca imposible.

De esta manera y sin que lo notemos muchas veces, estamos programando en nuestros hijos los mismos patrones de conducta con los que nosotros fuimos criados.  Delimitando la posibilidad de maravillarse de sus propias creaciones y deleitándose de las bellezas que residen en su interior.

Dentro de cada uno de nosotros existe un genio, que espera el tiempo necesario para despertar y mostrar al mundo el manantial de riquezas que yacen en el fondo del ser. Si quieres hallar a Dios, es necesario primero identificar quien eres tú en realidad.
3175206658 - 3007359666


No hay comentarios:

Publicar un comentario