19/12/15

LEY DE VIBRACIÓN

Edward Pinilla
 “Cuando todos los días resultan iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo”. (Paulo Coelho)
A diferencia de la ley de cargas que opera en el magnetismo, referente a la atracción de polos contrarios y repulsión de polos iguales. En la física cuántica se habla de  otra ley denominada la de vibración. 

Básicamente, está ley establece que todo lo que llegamos a creer e imaginar, se manifiesta en nuestra realidad. Esto también es aplicable a las relaciones interpersonales, y más aún en las relaciones de parejas. Atraemos a nuestra vida, personas que son parecidas a nosotros en algo. Sin embargo, cuando alguna de las dos cambia, inmediatamente, la energía que los mantenía unidos, se encarga también de separarlos.

Alguien dijo una vez “pájaros de un mismo plumaje, vuelan juntos”. Tal vez allí, reside la razón del porque muchas veces tenemos que tomar la decisión de romper algunas relaciones que consideramos improductivas e inoperantes. A lo mejor, la vibración cambió y ya no hay nada de parecido que permita a esa pareja continuar su vuelo juntos.

La ley de vibración también afirma que en el universo en el que vivimos, no existe nada que sea estable o inerte. Todo está en permanente movimiento, en constante transformación, para mejorar, para evolucionar.

Los seres humanos evolucionamos o involucionamos. Seguimos hacía adelante, retrocedemos o simplemente no hacemos nada por mejorar nuestra situación personal. Cuando esto último sucede, es la vida misma la que se encarga de ponernos contratiempos, que algunos llamamos problemas, para obligarnos a cambiar de estado mental y consciente. Cuando no entendemos el proceso natural de la vida, seguimos con la misma situación sin que nada cambie o se transforme.

Las crisis en la vida, aparecen siempre que nos aferramos a algo o alguien con tanta insistencia, que pareciera que si esa materia o persona desaparecen de nuestra vida, el fin es inminente.  Cuanto más aferrados nos mostremos, esa inteligencia universal que todo lo sabe, se encargará de hacernos cambiar de posición. Por otra parte, si la enseñanza es asimilada con sabiduría, la crisis produce cambios en la persona.

A pesar de esto, algunas personas necesitan pasar por profundas crisis para entender el proceso natural de la vida. Algunos padecen de enfermedades, la mayoría de las cuales son emocionales. El cáncer, por ejemplo, afirman expertos, aparece luego de 7 años de maduración de algún odio o rencor. Otras personas, necesitan pasar momentos de tragedia, dolor, pérdidas irreparables para entender la evolución de la vida. Otros, sin embargo, permanecen inertes, negándose a tomar decisiones para cambiar, cuando esto sucede, la naturaleza misma, toma las decisiones por ellos.

De acuerdo a esta ley de vibración, los seres humanos debemos aprender a prepararnos para los cambios, pues es algo inevitable en el desarrollo dela existencia humana.  Hacer lo contrario, es provocar el dolor, la enfermedad y hasta la muerte. El sufrimiento surge del apego, es necesario aprender a aceptar los cambios. Cuando algo se acabó, pues simplemente se acabó. 

Después de varias separaciones, muchas parejas se unen nuevamente con la firme convicción de volver a ser como era antes. Si así lo hacen, seguramente fracasarán. ¡Nada es como antes!, la vida no tiene reversa, el pasado no se puede revivir. Nada se puede cambiar mientras las personas sigan siendo las mismas y lo que les haya sucedido no les haya hecho mejorar.

Desafortunadamente, muy pocas personas asimilan los cambios, sencillamente, porque les gusta ser como son o porque su orgullo les impide mejorar.
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