19/12/15

LOS OJOS. LAS VENTANAS DEL ALMA

Edward Pinilla
Muchos advierten que la mirada transmite la sensibilidad interior del ser humano, otros aseguran, son los espejos del alma. Todos tienen razón, la mirada hace parte del lenguaje corporal que de acuerdo a la investigación realizada en 1971 por el psicólogo social y  profesor de la universidad de los Ángeles,  Albert Mehrabian, representa un 55 % de impacto en la comunicación oral.

La mirada es importante en toda comunicación humana. Sin embargo, poco empleamos este sistema de comunicación, por el contrario, desperdiciamos el poder que tiene la mirada en la trasmisión de mensajes. Pero, también hay que tener cuidado al mirar, pues la intención que reciba nuestro interlocutor puede ser violenta, agresiva o grosera.

Recientemente, la neurociencia, descubrió que la zona del cerebro responsable del reflejo en la  transmisión de emociones, en la mirada, es la corteza “orbitofrontal”, que se encuentra detrás de las órbitas oculares. Por su ubicación en el cráneo, se conecta con tres partes importantes del cerebro, encargadas de construir el pensamiento, detectar las emociones y administrar las respuestas automáticas o instintos.

Esta red que conecta a la corteza orbitofrontal, está compuesta por: la corteza frontal que regula la construcción lógica y pensante de la mente; la amígdala o centro del cerebro  emocional, encargada de detectar y generar las emociones; y, el tronco cerebral o cerebro reptiliano,  que controla y regula las respuestas instintivas. De esta manera la función que ejerce la corteza orbitofrontal en el cerebro, es coordinar de manera inmediata las respuestas entre el pensamiento, el sentimiento y la acción.

De esta manera, es que las personas detectamos rápidamente el mensaje de alguien con tan solo mirarlo, incluso, es posible saber cuándo alguien miente con tan solo observar el movimiento ocular.

La mirada también hace parte de la escucha activa, no mirar significa para nuestro interlocutor, que el mensaje por él emitido, no tiene importancia para quien le escucha, y por lo tanto, la comunicación en ese momento carece de sinceridad y afecto.

Los niños son los más sensibles a las miradas, por eso es importante que cuando se les hable, se les mire a los ojos con ternura y seguridad. Pues si no se hace, ellos entenderán que  lo dicho no tiene validez y por lo tanto debe ser ignorado.

Dentro de la comunicación humana, existen tres estilos para emitir los mensajes. Están las personas agresivas, las pasivas y las asertivas. Las primeras se caracterizan por mirar de manera fuerte, amenazadora y prolongada, ellas, por lo general, expresan a través de la mirada que se sienten amenazadas y en consecuencia tratan de generar estas reacciones para manifestar que controlan la situación, cuando en realidad han perdido el control de sí mismos y de la comunicación.

Por el contrario, los pasivos, son personas que difícilmente miran, ellas eluden las miradas, su timidez, les hace pensar que la persona que tienen al frente es superior. Si tienen que hablar en público, pocas veces miran a su auditorio de frente, generalmente, la dirección de la mirada está puesta sobre el piso, hacía arriba o a los lados. Cuando esto sucede, el control de la comunicación recae en el interlocutor o interlocutores, y los mensajes carecen de veracidad, contenido y falta de entusiasmo. 

Por su parte, el asertivo, siempre será una persona que te mirará a los ojos, ellos entienden que la mirada es importante en la conducción de los mensajes, puesto que se encarga de  la conexión emocional. Ellos, miran de frente por intervalos de cinco a ocho segundos y luego hacen un barrido por la cara para evitar parecer amenazadores.
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