1/5/15

VIRUS EMOCIONALES

Edward Pinilla
Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío. Los puercoespines dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar. De esa forma pudieron sobrevivir.

La inteligencia emocional es la capacidad de controlar y regular las emociones de uno mismo, para resolver los problemas de manera pacífica, obteniendo bienestar para sí mismo y los demás.

Culturalmente los seres humanos fuimos dotados con las estrategias mentales del perfeccionista eficiente y de la crítica,  las cuales nos permiten ver sólo en una dirección, buscar excusas por lo que no está bien, establecer diferencias en todo y buscar culpables fuera de nosotros mismos. Mientras no reflexionemos y entremos en el conocimiento de si mismo, estaremos atrapados en círculos viciosos que paralizan la vida y nos mantienen atados al conformismo y la mediocridad. 

Las emociones son estados afectivos que provocan cambios orgánicos que son influenciados por la experiencia, es decir son respuestas a estímulos, éstas son reacciones repentinas y rápidas. Cuando permanecen sus efectos, se les llama sentimientos. Cuando una persona se pega mucho a un pasado y persiste en mantener ese sentimiento por algo que perdió, por un hecho que le marcó o por algo que dejó de hacer, esa reacción permanece en su mente adherida como un tatuaje que identifica su forma particular de hablar y de  actuar. 

Esto es como un virus que recorre todo su organismo, previniéndola ante cualquier situación que considere amenazante para su bienestar. Por lo general, estas amenazas difícilmente pueden ser valoradas entre buenas y malas. Generalmente, todas pueden ser clasificadas como perjudiciales. Por eso es común ver como algunas personas ante su  incapacidad de superar algún engaño,  una ofensa, o cualquier otra situación de su pasado,  reaccionan agresivas ante cualquier persona que se coloca frente a ellas.

Esta reacción en particular, como todos los virus tiene tres características, se duplica, se infiltra y se propaga con facilidad. La humanidad  está en alerta roja, pues este virus amenaza con convertirse en pandemia, poniendo en grave riesgo la vida humana. Principalmente las relaciones interpersonales.

Esta podría ser una de las causas de la crisis social. Los seres humanos mientras persistamos en mantenernos pegados a un pasado, jamás podremos ver un futuro prospero. Cuando usted no ha dejado ir los fantasmas del ayer, todo lo que venga en adelante le parecerá igual, su futuro sabrá a su pasado y en consecuencia todos los hechos le parecerán iguales.

Aplíquelo a una relación de pareja, mientras no saque de su mente a esa persona que le hizo daño o que le hirió. Mientras usted persista en mantener esa rabia o melancolía que le produjo la partida de ese ser amado, toda persona que llegue a su vida, le parecerá igual que la anterior, y por consiguiente volverá a vivir los mismos episodios del ayer, la única diferencia es el cambio de protagonistas.

La única manera para curarse de este virus y evitar su propagación a otras personas, principalmente a los miembros de la familia que están más cerca de usted, es ser consiente de la realidad, buscar ayuda profesional y entender que el problema no está afuera, está dentro de usted. Preocúpese más por su vida, aprenda a valorarse, entienda que solo existe el presente para vivir, no postergue su bienestar para mañana, lo que tenga que hacer hágalo hoy mismo. Usted es alguien muy valioso que vino a este mundo con un propósito, ¡SER FELIZ!

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