27/1/15

PRINCIPIOS DE LA FELICIDAD




Por: Edward Pinilla
En un discurso a los graduados de una Universidad americana hace varios años, el ex presidente de Coca-Cola, Bryan Dyson habló sobre la relación entre el trabajo y los compromisos, y dijo:

“Imaginen la vida como un juego en el que ustedes hacen malabarismos con cinco bolas que arrojan al aire. Son: el trabajo, la familia, la salud, los amigos y el espíritu. Pronto se darán cuenta de que el trabajo es una bola de goma. Si se cae, rebota. Pero las otras cuatro bolas: familia, salud, amigos y espíritu, son de vidrio. Si dejan caer una de esas, van a quedar irrevocablemente dañadas. Nunca volverán a ser las mismas. Compréndanlo y busquen el equilibrio en la vida”.

¿Cómo? No disminuyan su propio valor comparándose con los otros. Es porque somos todos diferentes, y cada uno de nosotros es especial. No fijen sus objetivos en razón de que los otros consideran importante. Sólo ustedes están en condiciones de elegir qué es lo mejor para ustedes.

El ser humano está gobernado por sus emociones, pues, son éstas las que se transforman en pensamientos dañinos, que a su vez causan enfermedades. La mayor parte de las emociones que se producen a diario, son generadas por la acumulación de experiencias vividas a lo largo de la vida, éstas están grabadas en la mente inconsciente. Todo lo que acontece en la vida de una persona, está asociado con sus experiencias.

De esta manera, una persona lentamente se va hundiendo en un problema, hasta convertirlo en un estado mental profundo como depresión y hasta enfermedad. Pues, una experiencia en su presente, puede generar varias asociaciones negativas del pasado hasta afectar su conducta y percepción de la realidad.

El corazón humano, es un órgano autónomo, al que generalmente lo asociamos con el sentir. Estudios recientes han demostrado que en el corazón también se encuentran neuronas, responsables de emitir los sentimientos. Al corazón, se le educa con emociones, por eso se dice “de la abundancia del corazón, habla la boca”. Este órgano es como la mimosa púdica, planta altamente sensible, que ante cualquier toque o ruido, se recoge, pero cuando percibe la libertad deja ver sus flores de color rosado malva, que emiten belleza, elegancia y agradable aroma.

La felicidad es un estado mental, un estado de consciencia, no está en lo material, ni en el futuro. Ella, es parte de uno mismo, nacimos con ella. La felicidad, es parte del presente, nunca ajena a nosotros. Aprenda a observar el presente y la descubrirá. Muchos no llegan a ella, porque se quedan atrapados en el pasado, viviendo de fotos  amarillas como decía la madre Teresa de Calcuta.

Felicidad y evolución, forman un binomio inseparable. Cuando involucionas, la vida se paraliza, se llena de rencores, amarguras y en vez de avanzar, se retrocede o se detiene. Cuando evolucionas, proyectas tu vida, aprendes a maravillarte de las bellezas a tu alrededor, descubres tus talentos, entiendes que solo posees 86.400 segundos para vivir.

Para empezar a edificar la felicidad, debemos entender varios principios. Primero, nadie más que tú puede alcanzar este estado mental de éxtasis, jamás lo encontrarás afuera. Segundo, nadie más que tú sabe lo que quieres, algunas personas postergan su felicidad complaciendo a otros y olvidándose de sí mismos.

Tercero, lo que obtienes hoy, es el resultado de la siembra que hiciste ayer, cuida tu siembra para el mañana, para que obtengas buenos frutos. Cuarto, ni el pasado ni el futuro pueden lastimarte, sólo dale valor a lo que vivas hoy. Quinto,  Sólo tú decides lo que quieres hacer ahora, y si quieres algo, hazlo ya. Sexto, solo en el amor y la armonía interior, puedes tomar decisiones acertadas, lo contario conduce a errores. Séptimo, cuida que tus decisiones afecten a los demás. Octavo, en tu cara se refleja tú paz interior y la felicidad. Y, noveno, nunca olvides poner tu vida al servicio de la humanidad.

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PERSONAS MADURAS




Por: Edward Pinilla
5oo años antes de Cristo, Lao-Tse escribió “El luchador superior triunfa sin violencia. El conquistador más grande vence sin combate. El director más eficaz dirige sin imponer. A eso se le llama ecuanimidad inteligente, a eso se le llama conocimiento de los hombres”.

La mayor parte de la crisis que vive la humanidad se debe principalmente a la falta de madurez. Sin embargo, el concepto de madurez es muy relativo, pues se va adquiriendo con la experiencia y la asimilación de las enseñanzas de la vida. Lo contrario, crea una personalidad neurótica que considera que todo el mundo está en su contra, y lo único que hace es buscar vengar ese mal que a su desatinado entender le hicieron. Estas son personas que viven atrapadas o que están permanentemente de excursión en el pasado.

Para entender los rasgos que distinguen a una personalidad madura, debemos comprender primero lo que es personalidad. Ésta puede ser concebida como la unidad del ser humano que integra sus elementos físicos, psicológicos, sociales y culturales, que marcan su historia personal.

Lo primero que distinguimos de la personalidad, es la cara, pues de acuerdo a la raíz etimológica del latín, “personare”, significa máscara. La cara refleja la personalidad, ella comunica más de uno mismo, que el resto del cuerpo, por eso, cuando conocemos a alguien, nos llevamos una primera impresión de esa persona, al mirarla. En la cara distinguimos dos partes, la afectiva y la intelectual. La afectiva, se manifiesta en las mejillas y la boca; y la intelectual en la frente y los ojos.

La primera característica de madurez, la manifiesta el “Modelo de Identidad”. Esto se refiere a ese algo que nos identifica frente a los demás, por ejemplo cuando decimos, esa persona tiene coraje, es agradable en su hablar o tiene compostura, ese algo marca la diferencia. 

Lo siguiente es “El Conocimiento de Sí mismo”. Alcanzar este nivel significa conocer la realidad personal, necesaria para alcanzar éxito en la vida. La falta de esta característica, convierte a las personas en dependientes y neuróticas a las que otros convencen fácilmente.

Otra condición es “El Equilibrio Psicológico”, que determina la relación entre la cabeza y el corazón, cuando se llega a este nivel, la persona aprende que las crisis tienen dos caras, o son oportunidades o  amenazas. Ver los problemas como amenazas, te convierte en alguien que por todo sufre, es hipersensible, hiperafectivo, todo le duele.

También, una persona es madura, cuando tiene un “Proyecto de Vida”. Esto la convierte en alguien que sabe para dónde va, que entiende que al carecer de metas, tendrá que trabajar para otro que las tenga. Además, esto le permite descubrir sus talentos y ponerlos a trabajar para su bienestar.
Otro indicador de madurez, es la “Naturalidad”. Esto hace que una persona tenga una personalidad sencilla, descomplicada, contrario a aquellas que aparentan, que tienen dos o más caras para mostrar lo que no son.
El Autocontrol, define también a una persona madura. Por eso, la persona más difícil de gobernar es  uno mismo. Cuando se carece de esta cualidad, se vive a expensas de otros, siendo parte del problema y no de la solución.

La madurez, también se mide por el grado de “Temporalidad” en el que se vive. Una persona así, vive el presente. Planea su futuro, y su pasado sólo sirve como indicador para mejorar y evolucionar. “La Responsabilidad”  es otra de las maneras de definir a una persona madura.  Se es responsable cuando se responde por todas las obligaciones adquiridas.

Una personalidad madura, tiene definida “Su Sexualidad” en tercer plano. “La Capacidad de Convivencia” destaca a este tipo de personas, ellas saben resolver conflictos y ser asertivas en sus relaciones.

El Buen Sentido del Humor, es una cualidad que identifica a los maduros, aprenden a reírse de la vida y de sí mismos. Y, finalmente, una buena “Salud Física” te convierte en alguien con madurez.

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INTELIGENCIA EMOCIONAL



Por: Edward Pinilla
“La vida no es estática. Los únicos que no cambian de  propósito y de ideas son los inquilinos de los manicomios y  cementerios”. Así se refería Everett Dirksen, cuando afirmaba que el hombre permanentemente debe estar renovándose.

De acuerdo a  estudios publicados recientemente, el ser humano integral, está compuesto por cuatro inteligencias, la mental, física, espiritual y emocional. Fue Daniel Goleman, quien en 1995 difundió el término de INTELIGENCIA EMOCIONAL.

Goleman, advierte que esta inteligencia representa el 80% del desarrollo de una empresa y de la humanidad. Los graves problemas sociales que vemos a diario por los medios de comunicación, se deben en gran parte a la despreocupación de las personas por reencontrarse consigo mismas, en consecuencia, culpan de sus errores a los demás, generando venganza, celos, dolor, ira, maltrato y violencia.

Goleman acerca del término emoción afirmó, en La inteligencia emocional (1995), lo siguiente: “Utilizo el término emoción para referirme a un sentimiento y sus pensamientos característicos, a estados psicológicos y biológicos y a una variedad de tendencias a actuar. Existen cientos de emociones, junto con sus combinaciones, variables, mutaciones y matices”.
         
Este mismo autor en su libro La inteligencia emocional en la empresa (1998) define el término “inteligencia emocional” como  la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones, en nosotros mismos y en nuestras relaciones.

Esta inteligencia, está determinada por cinco aptitudes emocionales, que a su vez se clasifican en dos grandes grupos. El primero de estos, es la APTITUD PERSONAL, que determina el dominio de uno mismo y que comprende el autoconocimiento, la autorregulación y la motivación, para comprenderlo mejor, se refiere al conocimiento de sus propias emociones y al control que ejerce sobre ellas, para una mejor calidad de vida.

El segundo grupo, es la APTITUD SOCIAL, que a su vez comprende la empatía y las habilidades sociales. Esto es la capacidad para comprender las emociones de los demás. Es decir, ponerse en los zapatos ajenos.

Toda comunicación humana es emocional por naturaleza. Cada vez que usted se dirige a alguien está transmitiendo emociones, por lo tanto es su responsabilidad, identificar de que está compuesto y de entender que si tiene continuos conflictos, éstos en un porcentaje mayor al 90%, son provocados por usted mismo.

Tras conocer la composición de sus emociones, lo siguiente es comprender que la mayoría de éstas fueron heredadas por alguien cercano.  Estudios han demostrado que el 85% de la personalidad se forma de los cero a los 8 años de edad. A esta edad, un niño ha escuchado 148 mil veces la palabra “NO”, que determina una autoestima baja.

Para entenderlo mejor, consideremos a una persona conflictiva y gruñona, actúa así, sin saber muchas veces porque lo hace, pero, su reacción para evitar prolongar una comunicación, o  ser criticada, siempre es esa, ponerse de malgenio y levantar la voz para imponer su autoridad. Si lo analiza bien, podrá entender que uno de sus padres era así, y se comporta de la misma manera porque esa conducta emocional está almacenada en su mente inconsciente.

Lo mismo puede suceder con alguien que acostumbre a deprimirse, uno de sus padres hacía lo mismo y heredó esa emoción.

Conocer y controlar las emociones propias,  y comprender las emociones de los demás, es la base para regular tanto caos personal y social. Muchas personas obran en contra de otras, creyendo que con esto están haciendo un bien, no  se dan cuenta que son víctimas de sí mismas.

El ser humano se compone de una mente consciente y una inconsciente. La primera es la encargada de recibir los estímulos a través de los sentidos, su capacidad es del 5%. La segunda, es la responsable de almacenar estos estímulos, que llegan a ella, cargados de emociones, su capacidad es del 95%. De esta manera se interpreta la realidad, de acuerdo a las creencias y paradigmas. Las emociones pueden ser reaprendidas.

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